Cómo planificar una visita al Museo del Louvre

Consejos para tu primera visita al Louvre

    El Museo del Louvre de París es quizá el museo más famoso del mundo. Es por esto que además es una de las atracciones más concurridas de la ciudad. Los hoteles cercanos al Louvre son de los mejores de la ciudad. Aquí encontrarás cinco consejos para que tu visita vaya de perlas.

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    Cómo acceder al edificio

    Las largas colas que se extienden junto al acceso central del Louvre son casi tan famosas como el propio museo. La espera para comprar una entrada en la famosa Pirámide puede durar hasta una hora. Y no es de extrañar, si tenemos en cuenta que este museo lo visitan 15 000 personas cada día. Sin embargo, ¿sabías que hay cuatro entradas más?

    Si quieres evitar las colas, apunta estas alternativas: la puerta de los leones, al este del Pont Royal; el número 99 de Rue du Rivoli; el arco del triunfo del Carrusel o directamente la estación de metro Palais Royal-Musée du Louvre (andén de la línea 1).

    Y, por supuesto, podrás reírte de las colas con toda seguridad si compras la entrada con antelación en la FNAC o en otros grandes almacenes. Eso sí, si utilizas este servicio tendrás que pagar un par de euros de recargo.

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    Entradas más baratas

    La entrada al Louvre cuesta 9 euros. Si vas después de las 18:00 el miércoles o el viernes, solo tendrás que pagar 6 euros, y el museo abre hasta las 21:45. La entrada es gratuita los viernes a última hora de la tarde para personas menores de 26 años. El 14 de julio, Día de la Bastilla, y el primer domingo de cada mes la entrada es gratuita durante todo el día. Sin embargo, no es el momento más tranquilo para visitar las galerías, ya que suelen llenarse hasta la bandera.

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    Busca la visión de un experto

    El Louvre es gigantesco. El recinto alberga 35 000 obras de arte y 380 000 piezas. Es tan grande que solo recorrer las galerías te llevaría un día entero, así que imagina si le añades el tiempo de ver las obras.

    Por ello, una buena forma de tener una visión general de este enorme museo es participar en una de las excelentes visitas guiadas que salen desde debajo de la Pirámide durante todo el día.

    Las hay disponibles en distintos idiomas y para diferentes niveles, ya que están pensadas para personas que visitan el lugar por primera vez e incluso para expertos en arte. Los recorridos varían a diario, así que te recomendamos consultar la información a tu llegada para ver qué ofrecen ese día concreto.

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    Consulta con antelación

    Ninguna visita al Louvre estará completa sin ver la Mona Lisa y la Venus de Milo. El museo tiene la costumbre de mover de sitio estas obras maestras con poco tiempo de antelación, por lo que, si quieres evitar dar vueltas y vueltas por las salas, echa un vistazo al sitio web antes de tu visita: www.louvre.fr.

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    Descansa y carga las pilas

    Con tantísimas salas, pronto necesitarás sentarte a tomar algo. Hay buenos sitios para comer y beber en el Louvre. Sin embargo, el Café Denon y el Café Richelieu son bastante caros. Para no dejarte el bolsillo, acude al Café Mollien (en la primera planta), que también cuenta con una terraza en verano.

    Si prefieres salir del edificio, puedes tomar buenos aperitivos y almuerzos ligeros en las incontables cafeterías de los bellos jardines de las Tullerías. Busca también los puestos de aperitivos que sirven buen café a mitad del precio de los del museo.

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