Bélgica llama la atención por sus majestuosos edificios medievales perfectamente conservados. En las principales ciudades belgas, como Bruselas, Amberes y Gante, te dará la bienvenida una infinidad de puntos de referencia espectaculares declarados Patrimonio de la Humanidad, algunos de los cuales se remontan al siglo XV. Un paseo a pie por las callejuelas adoquinadas o en embarcación por los pintorescos cursos de agua del país, como los canales de Brujas, te permitirá disfrutar de cerca de encantadoras hileras de casas tradicionales con tejados a dos aguas escalonados. 

    Además de un enorme atractivo fotográfico, Bélgica tiene una interesante gastronomía que vale la pena descubrir, más allá del chocolate, los gofres, las tartas, las cervezas y las patatas fritas, por los que suele conocerse. En general, todas las ciudades cuentan con un casco antiguo con tabernas antiguas y confiterías medievales. Además, Bélgica es un país con un tamaño bastante reducido, lo que te permitirá aprovechar al máximo tu visita.

    Principales destinos en Bélgica

    ¿Cuál será tu próximo destino?
    • Bruselas

      Bruselas es un auténtico crisol de culturas en el que se pueden distinguir elementos franceses, flamencos, norteafricanos y asiáticos, lo que tiene como resultado un carácter genuinamente belga. La moderna capital de Bélgica produce algunos de los mejores chocolates del mundo, y su pasión por la gastronomía se traduce en la existencia de docenas de restaurantes con estrellas Michelin y cervecerías de estilo art déco en el centro de la ciudad. Un importante punto de referencia es la Grand Place, una amplia plaza de gran belleza a la que se asoman el impresionante ayuntamiento, de estilo gótico, y el Museo de la Ciudad de Bruselas.

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    • Brujas

      La pintoresca ciudad de Brujas, en el noroeste de Bélgica, es una deliciosa mezcla de modernidad y tradición. Para conocer su faceta más auténtica, no puedes perderte la Plaza Mayor, una céntrica y emblemática explanada de estilo medieval. Quizá te apetezca probar la sabrosa cocina local en uno de los restaurantes que se esconden en el interior de las coquetas casas del siglo XVII y terminar la noche con un paseo romántico por la plaza en un carruaje tirado por caballos.

      Los más comidistas pueden descubrir todos los detalles de la cultura gastronómica de la ciudad en museos especializados, como el Museo de la Cerveza. Entre estas cuatro paredes encontrarás exposiciones interactivas que cuentan la fascinante historia de esta popular bebida belga. El Choco-Story es otro bello ejemplo y seducirá a grandes y pequeños con un sinfín de dulces sorpresas.

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