No hay nada como unas vacaciones de invierno en Venecia para disfrutar de unos días agradables entre obras de arte renacentistas, celebraciones con máscaras de carnaval y mercados navideños llenos de delicias italianas. Reserva un hotel durante el invierno en Venecia para evitar las muchedumbres y las colas en museos y galerías de arte, típicas del verano.

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    Disfrutar del Carnaval de Venecia

    Pon remedio a la melancolía invernal asistiendo en febrero a las celebraciones del carnaval de Venecia, cuyos extravagantes festejos se extienden a lo largo de ocho días hasta el martes de carnaval. La Ciudad de la Laguna sale de la hibernación con un gran espectáculo lleno de colores, con motivo del cual se organizan paseos en góndola con serenatas, bailes en los palacios del Gran Canal y conciertos de música barroca veneciana. Para participar en los eventos que tienen lugar en la céntrica plaza de San Marcos, basta con llevar puesta una máscara (cuanto más elaborada, mejor). Aprovecha la ocasión para ver a los juerguistas que desfilan con la cara pintada y vestidos con trajes llamativos y para probar los deliciosos buñuelos con pasas y piñones típicos de la época en los puestos de comida de la calle.

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    Visitar un mercado navideño

    La plaza de Campo Santo Stefano, en el barrio de Dorsoduro, se convierte en un alegre mercado durante el mes de diciembre. El campanario de la iglesia de San Esteban es el telón de fondo de los puestos de estética alpina en los que se pueden comprar originales regalos de Navidad, como máscaras venecianas y objetos de cristal de Murano de todos los colores. Entra en calor con una deliciosa grappa con sabor a chocolate o con un vino espumoso de prosecco mientras te abasteces de delicias italianas dulces y saladas, desde panetone hasta vinagres balsámicos. Atraviesa el Gran Canal para visitar la zona del puente de Rialto y comprar los regalos de Navidad, como cerámica pintada a mano, guantes de piel y bombones artesanos.

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    Explorar los museos

    Gracias al clima invernal y a la escasa afluencia de turistas, dispondrás de toda la comodidad del mundo para visitar los museos de Venecia y te ahorrarás un sinfín de colas. Descubre grandes obras del arte veneciano en los cálidos interiores de salas de exposición palaciegas. Con su dulce resplandor, la pintura de la Asunción de Tiziano es un imán que atrae todas las miradas hacia el retablo de la majestuosa basílica de Santa Maria Gloriosa dei Frari, en el barrio de San Polo. Déjate sorprender también por los colores de los tesoros renacentistas de Bellini y Tintoretto que decoran las paredes del antiguo convento de la Galería de la Academia. Otra manera de alegrar un gris día invernal es con las coloridas pinceladas abstractas que podrás contemplar en los originales de Picasso y Kandinsky que cuelgan de las blanquísimas paredes de la Colección Peggy Guggenheim de arte contemporáneo, en el barrio de Dorsoduro.

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    foto por Graeme Churchard (CC BY 2.0) modificada

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    Asistir a celebraciones de Nochevieja

    Para festejar por todo lo alto la Nochevieja, más conocida en Venecia como la notte di San Silvestro, los restaurantes suelen servir banquetes de varios platos, como lentejas y manitas de cerdo rellenas. A medianoche, dirígete a la plaza de San Marco para admirar el cielo iluminado por fuegos artificiales y acompaña a miles de personas en las manifestaciones alegría con efusivos besos para dar la bienvenida al nuevo año. El día de Año Nuevo, recupera la energía en la playa de Lido y, si te atreves, únete a los valientes bañistas que se dan un chapuzón en las frías aguas saladas. El Lido se halla a escasa distancia en taxi acuático de la plaza de San Marcos, al otro lado de la laguna.

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    Rodearse de la niebla veneciana

    Aprovecha tus vacaciones invernales en Venecia para descubrir esta romántica ciudad envuelta en la niebla a primera hora de la mañana. Esta bruma que surge del mar Adriático está magníficamente representada en la obra de Renoir titulada Vista de la niebla de Venecia. Después de admirar las cúpulas de la basílica de San Marcos surgiendo entre la neblina, te mereces un buen chocolate caliente o un expreso bajo las estufas de gas de las terrazas que salpican la plaza de San Marcos. También puedes arrebujarte bien calentito en una góndola mientras surcas los estrechos canales y te deslizas bajo el puente de los Suspiros, rodeado de mansiones barrocas iluminadas por el tenue sol invernal.

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