Londres es uno de los destinos más populares del mundo desde hace décadas y, a pesar de su fama, los visitantes novatos siguen cayendo en los mismos errores al llegar a la ciudad. La mayoría de estos desaciertos son inofensivos, pero pueden contribuir a encarecer innecesariamente tu viaje o a no aprovechar al máximo esos ansiados días de descanso, con lo que tu primera experiencia en la capital inglesa podría verse afectada.

    Por ello, hemos recopilado algunas de las confusiones más comunes sobre esta inmensa metrópolis, como aspectos que debes evitar cuando planees tu primer viaje a Londres y detalles que te recomendamos tener en cuenta nada más tocar suelo londinense. Con nuestras recomendaciones, esperamos que disfrutes mucho más de tu visita.

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    No sacarle todo el partido al transporte público

    Viajar será mucho más fácil con la tarjeta Oyster

    La red de transporte público de Londres te permite elegir entre múltiples medios de transporte: su mítico metro, los clásicos autobuses rojos, barcos, tranvías y trenes. Hay tanto donde escoger que incluso puede llegar a imponer al principio. A veces, es necesario invertir algo de tiempo para encontrar la mejor manera de utilizar ciertos servicios, pero tu esfuerzo merecerá la pena, especialmente cuando descubras que puedes cruzar la ciudad de una manera relativamente sencilla y cómoda. Para empezar a optimizar tus desplazamientos por Londres, adquiere una tarjeta Oyster, que se encarga de procesar automáticamente los pagos de todas las opciones de transporte. Gracias a este sistema, puedes decirle adiós a hacer colas frente a las máquinas automáticas y a tener que pedir cambio para comprar los billetes.

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    Minimizar las distancias

    Recuerda meter calzado cómodo en la maleta

    Londres es una ciudad grande; esta afirmación puede resultarte obvia, pero todavía hay mucha gente que infravalora lo inmenso que puede llegar a ser el centro de Londres, por extraño que parezca. Es muy habitual pensar que es inútil perder unos pocos minutos de trayecto bajo tierra para las pocas paradas que hay entre la catedral de San Pablo y el Big Ben. ¿Por qué no ir andando y disfrutar de las vistas? Error. Ese breve trayecto de metro te ahorra una caminata de más de tres kilómetros; o lo que es lo mismo, un paseo de entre 30 y 40 minutos que puede hacer flaquear tus fuerzas. Lo mejor es que reserves tus energías y optes por un hotel en el centro de Londres para visitar los muchos museos de la ciudad o para conocer otros puntos de interés.

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    Llegar al hotel en taxi desde el aeropuerto

    Es mejor decantarse por el Heathrow Express

    Imagina: acabas de aterrizar en Londres, estás cansado tras el viaje y solo te apetece llegar al hotel para refrescarte o incluso para tumbarte un rato. Por eso, puede resultar muy tentador elegir el mítico taxi negro londinense a la salida del aeropuerto para llegar hasta el alojamiento. Lo que algunos no saben es que los aeropuertos de Londres están bastante lejos del centro, pues se encuentran en las afueras de la ciudad, por lo que ese viaje tan "práctico" en taxi puede llegar a costar alrededor de 200 GBP. Existen mil y una experiencias más interesantes donde invertir ese dinero que pasarte una hora hablando con un simpático taxista. Una buena alternativa es coger el tren Heathrow Express hasta la estación de Paddington. El trayecto solo dura 15 minutos y, desde allí, el trayecto en taxi será mucho más asequible. Así que reserva tu alojamiento cerca del Aeropuerto de Heathrow.

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    Subestimar el clima londinense

    Prepárate para cualquier cambio de tiempo

    Cuando hablamos de la climatología de Londres, lo más habitual es pensar que llueve constantemente y que los días son grises. Por este motivo, muy pocos viajeros van bien preparados para enfrentarse al intenso frío que puede llegar a hacer en invierno o a las altas temperaturas que se pueden alcanzar en verano. No te preocupes, ni tendrás que vestirte como un esquimal ni tendrás que echar mano del bañador, más bien consiste en ir bien preparado independientemente de la época del año en la que tengas previsto visitar la ciudad. Lo más recomendable es que incluyas prendas de distinto tipo para ponerte una capa más si refresca o quitártela si pasas calor. Eso sí, no te olvides de llevar ropa impermeable: ya sabes que cuando el río suena...

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    Menospreciar el panorama gastronómico

    Disfruta de experiencias culinarias extraordinarias

    La mala fama precede a la comida inglesa, pero no es tan malo como lo pintan. De hecho, Londres se está convirtiendo en una de las ciudades de referencia de la cocina creativa e innovadora. De hecho, incluso rivaliza con otros famosos destinos gastronómicos como Lyon o Boloña. Asimismo, no olvides que se trata de una ciudad multicultural que ofrece múltiples opciones donde saborear los matices de las distintas influencias procedentes de cualquier rincón del mundo. Si te apetece probar platos locales a buen precio, acércate a la zona de Spitalfields Market, mientras que Mayfair es perfecto si lo que prefieres es tomarte tu tiempo en un lugar elegante y con estilo. ¿Por qué no te atreves a probar nuevos sabores en el Soho? El área combina a la perfección la elegante cocina contemporánea con toques asiáticos. Y esto no acaba aquí. hay mucho más por descubrir.

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    Alojarse en la zona 6 para gastar menos dinero

    Alojarte en las afueras no es sinónimo de mayor ahorro

    Si tu presupuesto para viajar a Londres es bastante ajustado, es posible que te desanime comprobar que no hay demasiados hoteles baratos en el centro de la ciudad, que te permitan llegar andando a los principales puntos de interés de la ciudad. Por ello, es muy fácil caer en la tentación de reservar un alojamiento en los alrededores de la ciudad. Al final, acabarás dándote cuenta de que gastas más dinero en desplazamientos de lo que ahorras por alojarte en un hotel más barato. Y lo más importante: dedicarás mucho más tiempo en los trayectos, y eso sí que es una pérdida que no nos podemos permitir de viaje.

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    Calcular mal el tamaño de los museos

    Programa bien el tiempo que tienes previsto dedicarles

    Londres concentra algunos de los museos más importantes del mundo, tanto en calidad como en tamaño. En concreto, el British Museum posee una enorme colección de piezas antiguas que suman unos ocho millones de objetos. Muchos turistas invierten demasiado tiempo recorriendo sus primeras galerías porque se detienen a leer toda la información disponible y observan todas y cada una de las piezas con sumo detenimiento. Unas horas más tarde, se dan cuenta de que ya han dedicado medio día al museo o de que están agotados, pero todavía tienen varias galerías pendientes. Y lo peor: que hay otros tantos museos que no quieren perderse. Por suerte, la mayoría de los museos más importantes de la ciudad son gratuitos, así que puedes permitirte el lujo de dedicar más de un día a recorrerlos con tranquilidad.

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    Esperar al camarero en la mesa de un pub

    Los pubs se rigen por sus propias normas

    Cuando vas a un restaurante o a una cafetería, lo normal es sentarse a la mesa y esperar a que venga algún empleado a atenderte. Si llevas esperando un buen rato, un gesto con la mano suele bastar para que se acerquen. Pero en los pubs ingleses las cosas no funcionan así. Es muy común ver a un turista despistado que espera largo rato en la mesa o que le hace aspavientos al camarero; pero todos sus esfuerzos son en vano: en los pubs, la comida y la bebida se piden siempre en la barra. Puede parecerte extraño, pero si quieres que te sirvan, no queda otra.

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    Visitar únicamente los lugares más conocidos

    Hay muchas más cosas por ver

    Londres es una ciudad maravillosa que oculta algún tesoro tras cada esquina; de hecho, hasta los monumentos más famosos se esconden en rincones de lo más discreto. Lo cierto es que la ciudad tiene mucho más que ofrecer aparte de la Torre de Londres, el Big Ben, The Shard, la catedral de San Pablo o el London Eye. Es totalmente comprensible que quieras tachar de tu lista estos lugares tan emblemáticos, pero deja algo de margen para explorar el resto de la ciudad, escabullirte de las grandes aglomeraciones y descubrir esos rincones más especiales. ¿Qué te parece dedicar algo de tiempo a pasear por las calles londinenses o sentarte en la mesa de un pequeño restaurante local? Es la mejor opción para empaparte de la atmósfera trepidante que se respira en Londres. Valdrá la pena.

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    No organizar bien el viaje

    Adelántate para reservar las entradas al teatro

    La planificación es la clave del éxito y esto es especialmente relevante cuando nos referimos a algunos de los principales atractivos de la capital inglesa. El West End es una zona famosa por sus teatros y musicales, pero las entradas suelen agotarse con cierta antelación. Algo parecido sucede con el London Eye; al tener una capacidad limitada, es posible que tengas que hacer largas colas o que ni siquiera puedas subir si no has comprado la entrada de forma anticipada. Para aprovechar tu tiempo al máximo, planifica tu itinerario al detalle: comprueba que puedes desplazarte fácilmente de un sitio a otro y compra las entradas antes de asistir a cualquier espectáculo. Otra de las ventajas de reservar con antelación es que se suelen aplicar importantes descuentos.

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    Subestimar la potencia de la cerveza tipo ale

    No es tan inofensiva como parece

    En los pubs te aguardan nuevas sorpresas: una vez superado el primer escollo de descubrir que tienes que ir a la barra a pedir la bebida, te queda comprobar en primera persona la contundencia de la cerveza tipo ale. Las hay de muchos tipos y sabores, desde las pálidas hasta las más amargas. Una de las marcas favoritas de los londinenses es la London Pride, que tiene un bajo nivel de amargor y deja un toque de frescor. A pesar de su suavidad en boca, no deja de tener un 4,7 % de alcohol, así que bébela con moderación. La mayoría de las ales británicas son de efecto retardado, por lo que cuando vayas por la tercera pinta te darás cuenta de que estás en pleno estado de embriaguez. Así que, ya sabes: tómatelo con calma y reserva un hotel con spa para sobrevivir a la resaca al día siguiente.

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    Ben Reeves | Viaja con frecuencia

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