En Nueva York se pueden visitar muchísimos lugares de interés y vivir un montón de experiencias inolvidables. Sin embargo, la gran extensión y la actividad frenética de la ciudad pueden resultar algo abrumadoras para las personas que la visitan por primera vez. La mayoría de los errores que cometen los visitantes que viajan a Nueva York son irrelevantes y, simplemente, impiden aprovechar al máximo la estancia en la Gran Manzana. Sin embargo, otros pueden traducirse en una pérdida de tiempo y dinero y ser la causa de grandes decepciones, por lo que conviene investigar un poco antes del viaje. Sigue leyendo para que esto no te ocurra.

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    No usar el metro

    Y no informarse con antelación sobre cómo hacerlo

    Los taxis amarillos de Nueva York son famosos por muchas razones, pero no precisamente por ser rápidos ni baratos. No es raro que muchas personas que visitan por primera vez la Gran Manzana pierdan unas horas preciosas de sus vacaciones en atascos en plena hora punta porque desconocen que el metro es una opción mucho más rápida y económica, aunque también tiene sus contras. Otro error que se suele cometer al visitar Nueva York es no informarse sobre las diferentes modalidades de billetes de metro, ya que el sistema es algo peculiar. Un billete sencillo cuesta 3 USD y es válido para un viaje durante las dos horas siguientes a su emisión. Puedes ahorrar algo de dinero si compras una tarjeta MetroCard en la estación. Si quieres ahorrar todavía más y olvidarte del engorro que supone tener que comprar el billete cada vez que te desplaces, te aconsejamos adquirir un pase ilimitado de siete días.

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    No usar los autobuses turísticos

    Una opción cómoda e instructiva

    Los autobuses turísticos son una manera fantástica de desplazarse fácilmente por los lugares más emblemáticos de una ciudad, y Nueva York no es una excepción. Evitan la necesidad de gastar un dineral en taxis y conocer el funcionamiento del transporte público de la ciudad. Por unos 40 USD, puedes comprar un billete de un día para toda la zona de Manhattan, aunque hay muchas otras rutas y modalidades. Otra ventaja de estos autobuses es que aportan información interesante sobre los lugares de interés que se incluyen en la ruta, algo que en el metro no encontrarás.

    foto por Bethjbraden (CC BY-SA 4.0) modificada

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    Comer solo en cadenas de restaurantes

    Y, después, quejarse de la comida

    Nueva York cuenta con una cantidad increíble de restaurantes en los que se pueden probar todo tipo de gastronomías. Sin embargo, muchos visitantes van directos a marcas internacionales como McDonald's y Pizza Hut, simplemente porque el nombre les resulta conocido, y después no entienden por qué todo el mundo pone por las nubes los restaurantes de la ciudad. Si quieres conocer los auténticos sabores de los Estados Unidos, prueba a comer locales pequeños. Lo mismo sucede con las tiendas: no dejes pasar la ocasión de comprar grandes marcas, pero, si te apetece encontrar algo interesante y diferente, no te marches sin echar un vistazo a las pequeñas tiendas locales.

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    foto por Davis Staedtler (CC BY 2.0) modificada

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    Subestimar las distancias que se recorrerán a pie

    Es imprescindible llevar calzado cómodo para visitar la ciudad

    Aunque el metro y los autobuses son de gran ayuda para cubrir grandes distancias, lo más probable es que camines varios kilómetros mientras visites los museos, las tiendas y las atracciones del centro de Nueva York. Teniendo en cuenta el tráfico frenético y los precios de los taxis, lo más práctico suele ser recorrer a pie la distancia que te separa de la siguiente parada de tu itinerario. Sin embargo, aunque solo sean unas pocas manzanas, los kilómetros se van sumando, sin contar el tiempo que se pierde en las colas... Es muy recomendable llevar calzado cómodo para explorar la ciudad.

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    Pararse en medio de una acera concurrida

    Por eso los neoyorquinos tienen fama de maleducados

    Los habitantes de Nueva York tienen fama de ser maleducados y gruñones, pero nada más lejos de la realidad: la mayoría de ellos son muy agradables, aunque siempre tienen prisa. Como suelen desplazarse a pie por el centro, les molestan muchísimo las hordas de turistas que de repente se paran en seco para admirar las vistas y les bloquean el paso. De hecho, muchos neoyorquinos odian Times Square, ya que se encuentra en el centro de los grandes nudos de comunicaciones de la terminal de autobuses de la autoridad portuaria y la estación Penn. Siempre está repleto de turistas y esto supone un inconveniente bastante molesto para las personas que trabajan en la zona.

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    Alojarse cerca de Times Square durante toda la estancia

    Nueva York es mucho más que Midtown

    No cabe duda de que la zona de Midtown, en Manhattan, guarda algunos de los lugares de interés más famosos de Nueva York, como Times Square, el edificio Empire State y Broadway. Sin embargo, para muchos neoyorquinos, esta no es la parte más auténtica de la ciudad. Encontrarás hoteles mucho más baratos y una interesante oferta de restaurantes y tiendas locales en otras zonas de Nueva York. Teniendo en cuenta que el metro es un medio de transporte rápido y barato, con el que puedes llegar prácticamente a cualquier lugar, no te perderás nada si no te alojas en pleno centro.

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    Olvidarse de visitar las afueras

    Un pedacito del Nueva York más auténtico

    Los distritos de las afueras de Nueva York también tienen un fuerte carácter y cuentan con atracciones muy interesantes. Brooklyn, sobre todo, merece una mención especial. Te aconsejamos comenzar tu visita cruzando el emblemático puente homónimo y, ya en el otro lado, admirar las maravillosas vistas de la Estatua de la Libertad y el paisaje urbano de Manhattan. Aunque en este distrito hay menos atracciones y lugares famosos, obtendrás una impresión más realista de cómo es la vida en la Gran Manzana. En cualquier caso, a menos que tengas todo un mes por delante, no intentes visitar los cinco distritos de una tacada.

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    Intentar comprar entradas de Broadway en la taquilla

    Para conseguir un asiento a buen precio es necesario planificarlo con antelación

    Los teatros de Broadway y sus espectáculos son enormemente populares, por lo que te llevarás una gran decepción si crees que encontrarás entradas disponibles el mismo día de una función. Incluso si tienes la suerte de encontrar un asiento libre, el precio de la entrada probablemente te dejará de piedra. Todos los días se celebran sorteos de entradas para los espectáculos más populares, aunque las probabilidades de ganar son escasas. Lo más recomendable es hacer una reserva con antelación a través de internet.

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    No dar propina correctamente

    ¿Cuánto hay que dejar y a quién?

    La propina es una gratificación opcional que se da por un buen servicio prácticamente en todo el mundo. Sin embargo, en la cultura de los Estados Unidos está tan asimilada que es obligatoria. El problema de muchas personas que visitan Nueva York es que no saben exactamente cuánto dejar y a quién. Por lo general, solo hay que dar propina a quienes ofrecen un servicio, como camareros, taxistas y peluqueros, y te lo agradecerán con una sonrisa si les dejas entre un 15 % y un 20 % del importe de la cuenta. Si el portero del hotel te ayuda a transportar unas maletas especialmente pesadas, la propina habitual asciende a 5 USD por bulto, mientras que en un bar lo normal es dejar 1 USD por bebida.

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    Subestimar el tiempo invernal

    Conviene ir preparado para temperaturas bajo cero y fuertes vientos

    Por mucho que Nueva York se encuentre en la misma latitud que Madrid, el clima neoyorquino no se parece en nada al de nuestra capital. En invierno, el aire frío y las corrientes que descienden por la costa canadiense procedentes del océano Ártico hacen que la temperatura media ronde los 0 °C y que se produzcan tormentas que pueden cubrir las calles con 15 centímetros de nieve. Además, son frecuentes los vientos fuertes y cortantes. En general, lo mejor es viajar a Nueva York durante los meses más cálidos. Pero si te apetece visitar la ciudad en invierno, recuerda meter en la maleta mucha ropa de abrigo y un buen par de botas.

    Ben Reeves | Viaja con frecuencia

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