La ciudad belga de Brujas es la más pintoresca de la antigua Flandes. Déjate sorprender por tejados medievales que intentan alcanzar el cielo, una historia que se remonta a los vikingos y canales que la han convertido en una de las "Venecias del Norte” del Viejo Continente. Y no solo esto, pronto descubrirás que, en Brujas, la diversión adopta numerosas formas: sus museos y su arquitectura rebosan de obras de arte flamencas, sus calles esconden laberintos de pasajes adoquinados con tiendas de chocolate en cada esquina y en sus bares podrás probar una incontable variedad de cervezas.

    Una escapada a Brujas te permitirá disfrutar de paseos románticos junto a los canales, cenas a la luz de las velas y tardes tranquilas de compras entre muestras magníficas de arquitectura medieval. Resulta muy fácil llegar a esta localidad belga y, una vez en tu destino, podrás recorrer la mayor parte de esta pintoresca ciudad adoquinada en un solo día: una jornada que recordarás con cariño toda la vida.

    1

    Empieza el día en la Plaza Mayor

    • Parejas
    • Historia
    • Fotos
    • Economía

    La Plaza Mayor, llamada Grote Markt, es el corazón de la Brujas medieval. En el centro se eleva una estatua que rinde homenaje a Jan Breydel y Pieter de Coninc, los héroes de la batalla de las Espuelas de Oro de 1302, por la cual la Bélgica francesa se vio obligada a reconocer la independencia de Flandes. El espacio está rodeado de casas de estilo medieval con tejados que, literalmente, parecen escaleras que suben a las nubes, y los colores son tan cálidos como la encantadora atmósfera del lugar.

    Aquí encontrarás distintos hoteles con restaurantes en la planta baja que ofrecen terraza con vistas a la plaza y en los que podrás disfrutar de las principales exquisiteces belgas: patatas fritas, mejillones, cerveza y dónuts. Ten en cuenta que el público de estos locales suelen ser los turistas, así que no son especialmente baratos. Eso sí, el ambiente contribuye a que la experiencia merezca la pena. Los coches no pasan por esta explanada, pero te recomendamos prestar atención porque sí que circulan bicicletas, ciclomotores y autobuses.

    Ver establecimientos cercanos
    Mapa
    2

    No te lo pierdas: el Belfort

    • Historia
    • Fotos

    El campanario de Brujas, conocido como Belfort, se construyó en 1220. Pasados 20 años se le añadieron nuevos elementos y, posteriormente, se tuvo que reconstruir tras varios incendios en los años 1280, 1491 y 1781. El poeta Henry Wadsworth Longfellow lo describió a la perfección en su poema El campanario de Brujas: "En la plaza del mercado aún se levanta el campanario antiguo: tres veces destruyéronlo y tres veces con paciencia y fervor fue reconstruido". El Belfort no tiene pérdida: lo verás elevarse imponente sobre la antigua plaza.

    Merece la pena subir sus 366 peldaños para contemplar vistas de toda la ciudad a 83 metros de altura, pero no te preocupes si no estás en plena forma, ya que durante el ascenso por la estrecha escalera de caracol podrás detenerte a recuperar el aliento en diferentes salas. Si tienes suerte y el día es despejado, puedes llegar a ver el mar del Norte a lo lejos.

    Ubicación: Markt 7, 8000 Brujas, Bélgica

    Horario: Todos los días, de 09:30 a 18:00.

    Ver establecimientos cercanos
    Mapa

    foto por Sjaak Kempe (CC BY 2.0) modificada

    3

    Mima el paladar con los gofres belgas

    Siempre hay un huequito para el gofre

    • Alimentos

    Con permiso del chocolate, los gofres son, probablemente, la delicia más popular de Bélgica. En Brujas abundan los sitios en los que puedes sentarte a disfrutar de una sabrosa comida o de un gofre recién hecho.

    Cerca del centro de la ciudad se encuentra Chez Albert, concretamente en Breidelstraat, 16. Este local suele tener mucha cola para entrar, pero por buen motivo: sus deliciosos gofres con chocolate, caramelo o fresas frescas compensan la espera. Si tienes mucha hambre, te recomendamos Lizzie's Wafels, en Sint-Jakobsstraat; sirven gofres extragrandes con nata o con los ingredientes que elijas. En la lista incluimos también Fred's, en Markt, 20, para deleitarte con una comida a base de gofres y helado. Al fin y al cabo, estás de vacaciones, ¿no?

    4

    Descubre la arquitectura y el arte flamenco

    • Historia
    • Fotos
    • Economía

    Brujas está tan bien conservada que un sencillo paseo por la ciudad parece un recorrido por una gigantesca galería de arquitectura y arte europeo. La plaza del Burgo constituye un peculiar conjunto de arquitectura de interés histórico que incluye la oscura y evocadora basílica de la Santa Sangre y el ayuntamiento, un majestuoso edificio del siglo XIV. Por su parte, el enorme campanario de Brujas, del siglo XIII, ofrece vistas panorámicas de la ciudad medieval y es un lugar declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

    También destaca la torre gótica de la iglesia de Nuestra Señora, una estructura de 122 metros de altura que domina el perfil de la ciudad. Un paseo junto al canal Dijver te llevará hasta los museos Groeninge y Memling, con importantes colecciones de los antiguos maestros flamencos y trabajos de artistas belgas, como el surrealista Magritte.

    5

    Descubre en el museo Gruuthuse cómo se vivía en Flandes

    • Familias
    • Historia
    • Fotos

    El museo Gruuthuse, Gruuthusemuseum, es una mansión que, en su momento, perteneció a la familia del mismo nombre, una de las más ricas de Brujas. Los Gruuthuse dominaban el sector cervecero de la época, y en la casa aún se conservan muchos de sus tesoros, algunos de ellos del siglo XIII. Hay disponibles audioguías gratis en varios idiomas en el mostrador de la entrada.

    Te recomendamos especialmente un óleo de tres piezas situado sobre el altar que merece la pena que examines con tiempo. De hecho, durante tu visita encontrarás sillas plegables específicas para ello. Quizá puedas contemplar esta bella obra acompañado de la música de un arpista que suele tocar en la plaza. Ubicado en la Brujas medieval, el museo Gruuthuse está a menos de cinco minutos andando del famoso campanario.

    Ver establecimientos cercanos
    Mapa

    foto por sailko (CC BY-SA 3.0) modificada

    6

    Tarde de compras en el barrio de Santa Ana

    En el barrio de Santa Ana, los hilanderos tradicionales venden sus encajes en Kantcentrum, mientras que las boutiques como Point de Bruges ofrecen delicados bordados. Por sus calles también te esperan cerca de 50 chocolateros que te invitarán a probar el dulce más famoso de Brujas.

    ¿Te apetece más probar la cerveza belga? No te pierdas las dos cervecerías locales en las que podrás comprar o participar en visitas y catas. Si te han seducido y quieres disfrutarlas en casa, debes saber que también encontrarás buenas marcas en cualquier supermercado. Las numerosas tiendas de antigüedades, repletas de tesoros, son otra visita obligada durante tu estancia en Brujas, aunque si estás en la ciudad durante el fin de semana, presta atención: en el mercadillo que se celebra junto al canal Dijver los vendedores ofrecen auténticas gangas.

    7

    Hospital de San Juan

    • Historia

    El Hospitaalmuseum se construyó en 1188 como hospital para peregrinos y gente de paso que necesitaban atención médica y religiosa antes de morir. Las monjas y monjes lo gestionaron entre los siglos IX y XIX, cuando un hospital tradicional vino a ocupar su lugar.

    Afortunadamente, el antiguo sigue abierto al público y ofrece exposiciones de algunos de los mejores artistas flamencos. Encontrarás audioguías y sillas gratis. Siéntate cómodamente y examina el cuadro que representa el hospital original y que da una buena idea de cómo era la sanidad pública en el pasado.

    Ver establecimientos cercanos
    Mapa
    8

    No te lo pierdas: molinos de Brujas

    Visita los molinos de San Juan y Koelewei

    San Juan y Koelewei, o Sint-Janshuismolen y Koeleweimolen, son dos de los cuatro molinos que se levantan junto al parque y el río que rodea la ciudad. Ambas estructuras están a unos 12 o 15 minutos a pie desde cualquier rincón del centro. Construidos en 1770 y 1765, en ellos todavía se muele grano y están abiertos al público.

    El molino de San Juan está situado sobre una colina con bellas vistas de Brujas. Te recomendamos dar un paseo junto al río y elegir tu molino favorito de entre las cuatro construcciones. La plaza principal en ‘T Zand cuenta con un moderno edificio rojo que acoge un centro de información turística. El personal allí es muy agradable y habla varios idiomas. Puedes aprovechar para comprar un pase de tres museos con el que podrás ahorrar aunque solo tengas pensado visitar dos. El pase incluye una bebida y cubre el alquiler de una bici durante todo el día.

    9

    Disfruta de un paseo junto a los canales

    • Parejas
    • Vida nocturna
    • Economía

    En Brujas todo parece sacado de un cuento de hadas, tanto de día como de noche: las callejuelas adoquinadas, los puentes que cruzan los canales y sus dos plazas principales, Grote Markt y la plaza del Burgo. Y por si esto fuera poco, las aguas de los canales del centro suelen estar engalanadas con bellos cisnes. Por eso, lo mejor de una escapada de Brujas es, sencillamente, tener el privilegio de recorrer sus bonitas calles antiguas y contemplar mansiones medievales, galerías de arte y tentadoras tiendas de chocolate. Además, podrás terminar cada jornada con una cena a base de las especialidades locales, como el estofado waterzooi y los moules-frîtes, los famosos mejillones con patatas fritas, y quedarte hasta tarde en uno de los incontables locales con terraza disfrutando de un buen café solo o de una de las excelentes cervezas belgas.

    10

    Sal de fiesta por Brujas

    Cerveza belga y litros de diversión

    • Vida nocturna

    Brujas cuenta con una animada oferta de ocio nocturno que permite a los turistas mezclarse con los lugareños en pubs, bares y discotecas hasta altas horas de la madrugada. Evidentemente, querrás probar alguna buena cerveza belga, y un excelente sitio para empezar es el 'T Poatersgat, un pequeño bar con música a todo volumen y una fantástica selección de cervezas, vinos y cócteles.

    En Herberg Vlissinghe, un acogedor local con paneles de madera, podrás sumergirte en un entorno con historia, y es que este lugar lleva sirviendo bebidas desde hace cinco siglos. Y, si quieres bailar hasta que salga el sol, nada mejor que The Coulissen, una discoteca de moda que ocupa un edificio de interés histórico y abre hasta las seis de la mañana todos los jueves, viernes y sábados.

    foto por Marc Ryckaert (CC BY 3.0) modificada

    Lana Willocks | Autor colaborador

    Organiza tu viaje

    Maps