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Puerto Vallarta: playa, deportes de aventura, lujo y relajación en un solo destino

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Ya sea que quieras tomar el sol y nadar en el mar, hacer deportes de aventura, cenar brochetas de mariscos a pie de playa o ver la puesta de sol desde un restaurante de lujo, Puerto Vallarta lo tiene todo. El encanto de un típico pueblo mexicano se da la mano con todas las comodidades y el lujo de una ciudad moderna. De entre los destinos multitudinarios de playa en México, Puerto Vallarta es, sin duda, uno de los más hermosos y completos.

Un destino de contrastes

Mucho ha cambiado Puerto Vallarta desde la década de los 60, en la que la pequeña villa de pescadores se convirtió en el destino favorito de Elizabeth Taylor y Richard Burton. Las calles empedradas del centro, con sus casitas blancas y sus tejados, desembocan en maravillosos puentes y edificios modernos. Puerto Vallarta es, en definitiva, un lugar para todos los gustos. Un simple paseo por su malecón, moderno donde los haya, con el mar color esmeralda de un lado y el centro histórico de un pueblo con encanto del otro, es como caminar sobre una línea del tiempo.

Vida y naturaleza

Puerto Vallarta es escenario de una gran biodiversidad. Por mar o por tierra, deja que la vida de este paraíso te cautive. Cabalga por una de sus playas de arena blanca y mira correr las iguanas, observa cómo se asoman las ballenas jorobadas, sumérgete con un esnórquel y sorpréndete con la vibrante vida marina, nada con los delfines, disfruta con los cantos de infinidad de aves y deléitate con el color y el embriagante perfume de las orquídeas más exóticas.

Deportes y aventuras

Los deportes extremos y las aventuras ecológicas están a la orden bajo el sol de Puerto Vallarta, que brilla 300 días al año. Si te gusta caminar puedes hacer excursiones por la Sierra Madre y practicar el rappel. Si lo que buscas es sentir la brisa marina en la cara, será mejor que rentes una cuatrimoto y te des una vuelta por el bosque. Si lo tuyo es la adrenalina, puedes tirarte del bungee o de la tirolesa. Si tienes la cabeza en las nubes, deléitate con la vista aérea desde un parapente. Si lo que más disfrutas es el mar, renta un kayak, haz buceo o esnórquel o simplemente toma un taxi acuático a una playa desierta y déjate acariciar por sus aguas quietas y cristalinas.

Lujo y relajación

A esta ciudad no le falta ninguna comodidad. Pasa la mañana en alguno de sus hoteles o clubes de playa dejándote atender a la orilla del mar o en el bar de una alberca sin fin. Come en los mejores restaurantes de comida tradicional o internacional y después visita una galería de arte o asómbrate de la cantidad de flores exóticas que conviven en el jardín botánico. Tómate un café o una copa mientras disfrutas de la inigualable puesta del sol y, si aún te queda energía, diviértete hasta el amanecer en alguno de sus exclusivos clubes nocturnos.